Enigma

¿En dónde colocar mi colección de caracoles, del más pequeño al más grande, para que mires la lenta contorsión de las antenas que te están mirando como ajena, vacía de besos y callada? ¿Cómo hacer para que tus labios secos y tus manos yertas vuelvan a brillar, a deslizarse suaves en las hojas de los libros que abría para ti cuidando que las palabras dibujaran un poema digno de tus ojos? ¿Dónde sembrar semillas para que las veas germinar y las cuides, y con el tiempo tengamos un fresno que nos dé sombra, hojas para jugar con ellas en el agua, ramas donde aniden gorriones y palomas; recoger sonriendo las nuevas semillas para plantar un bosque; en dónde para que, cuando el viento entre las hojas sea la estrella polar de los hombres del desierto, los dejemos venir a poblar de murmullos y huellas el trozo de tierra en el que estamos como plantados, vigilando el horizonte mientras callas y yo te sostengo de la mano?

***

Marti Lelis

Del poemario Salvar caracoles con palabras. Premio Estatal de Poesía “Dolores Castro” 2016

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