De las ventajas de leer varios libros a la vez

Escritos de las cinco de la mañana #136

De las ventajas de leer varios libros a la vez (y sus consecuencias inesperadas)

Marti Lelis

La multiplicación de las lecturas simultáneas tiene sus ventajas. Una de ellas es que el salto de una a otra te hace leer más lento que si devoraras un libro completo. La obligada pausa que te da la alternancia te permite reflexionar cada lectura y realizar hallazgos propiciados por el contraste. Pasar por ejemplo de

“El sueño, autor de representaciones,

en su teatro sobre el viento armado,

sombras suele vestir de bulto bello”,

a lo siguiente:

“La casa de la ficción tiene muchas ventanas, pero solo dos o tres puertas. Puedo contar una historia en tercera persona o en primera persona, o quizá en segunda persona del singular, o en primera persona del plural, aunque los ejemplos acertados de este último caso son realmente escasos. Y eso es todo. Cualquier otra cosa probablemente no se parecerá demasiado a una narración; puede estar más cerca de la poesía o de la prosa poética”.

Para luego recalar en el diccionario:

//“Sirena. (Del lat. sirena, acus. de siren, -enis, y este del gr. σειρην). 1. f. Ninfa marina con busto de mujer y cuerpo de ave, que extraviaba a los navegantes atrayéndolos con la dulzura de su canto. Algunos artistas la representan impropiamente con torso de mujer y parte inferior de pez. 2. f. Pito que se oye a mucha distancia y que se emplea en los buques, automóviles, fábricas, etc., para avisar. 3. f. Fís. Instrumento que sirve para contar el número de vibraciones de un cuerpo sonoro en tiempo determinado. V. canto de sirena//”

De Góngora y el sueño al arte de la narración y los significados, que te llevan a la iconografía de las sirenas (falsamente acusada de impropia en el caso de la sirena con cola de pez, error corregido en versiones más recientes del diccionario).

Entonces sucede que Para una tumba sin nombre arranca en segunda del plural y qué cosa bella y bien contada. Barroco de otro tipo, entre el de la frase y el de los significados y actuar de los personajes, una estructura maestra de Onetti en la que sin duda hay cantos de sirenas.

¡Ah, pero el inicio del soneto gongorino!:

“Varia imaginación que, en mil intentos,

a pesar gastas de tu triste dueño

la dulce munición del blando sueño,

alimentando vanos pensamientos”

Te lleva a pensar en Juan José Arreola, en la varia invención de sus letras, al centenario de su natalicio, a la relectura necesaria (y qué pensaba de Góngora), y por qué en su Bestiario no hay sirenas.

Tejemos, pues, todo el tiempo y sin darnos cuenta, un discurso barroco del pensamiento —porque además agregamos a lo provocado por las lecturas lo del trajín de lo cotidiano: alimentar a Juan Rulfo, acariciar a Angélica la Bella —quien hoy en particular solicita más arrumacos— (vaya, son gatos)— que después simplificamos, empobrecemos, expurgamos, censuramos, para hacerlo manejable, razonable, respetable.

A veces.

***

 

 

 

 

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