Ensayo de juglaría y clerecía. Cap. n° 2

2. Entrevista con el doctor en clerecía

 

—¿Usted escribió esto? —el doctor que pregunta es premio nacional, conferencia de poesía, auditorio de la Muy Noble Casa de las Letras.

Respondo “Sí”. ¡Uyy!, ha mentido el poeta, “experimentos machinizados”, ‘biese dicho; y ¿para qué?, mejor la blanca mentira.

—Pero, ¿dónde dejó usted a Joyce, jovencito?

—No, si llegué solo. Nadie me ayuda, nadie me manda. “¡Caramba!, que las cejas se le ayuntan, a saber por quién pregunta”. Digo:

—¿Usted me puede enseñar a escribir buena prosa y mejores poemas, maestro?

—No instruyo, ni soy maestro, jovencito. Inscríbase en la licenciatura.

—No tengo trabajo seguro, son caros tantos libros, demanda mucho tiempo.

—Entonces, lea.

—¿No tiene taller, maestro?

—Que no. Ya le dije: lea.

Dicho lo cual ha partido el doctor, bastón en mano y paso seguro. ¡Caramba!. Cosa difícil y plena de misterio es la literatura de la prosa y de los versos. ¿A quién recurrir entonces?

Despeinado, el poeta bien metido en sus zapatos, gabardina al viento, mandíbula apretada, enfila hacia la casa de los libros. Pardo pasa el perro; a la luna —es de noche— aúlla. “Alguien me dijo que eso, eso no es poesía”.

***

Marti Lelis / Fragmento de novela

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s