Poética

Todos vienen de la vida, yo voy regresando de la muerte. Alto el precio de vivir, valió la pena sin embargo. Me lo harán pagar con creces pero puedo sonreír; puedo reunir la profundidad estrellada con las páginas de un libro de la infancia; poner juntos el mineral duro arrancado a las paredes de la montaña y la delicada inflorescencia de un cactus erizado de púas en espiral.

DSCN1342Es que, mira, estás de vuelta de la muerte, del otro lado, de donde ya no importa el orden de las palabras, ni la sucesividad, ni el mensaje. Regresaste por una tontería. Si de aquel lado era la felicidad sintiendo el pulso de lo existente, sin límites, sin piel, ¿por qué volviste al mundo de palabras?

Yo no sé con exactitud. Tal vez porque en las palabras está cifrado el mundo sin palabras, y así, vueltos materiales los vocablos, construyo enigmas para el placer del otro que amo, de los no heridos por la duda. Escribo para los niños que se quedan niños en el cuerpo adulto; para los que leen vida y libros en papel o en pétalos, en páginas de arena o aire, en los muros donde la traza de un caracol te dice y no sabes qué te dice pero cómo brilla.

Traduzco una lengua aún para mí desconocida, música en palabras; lienzo tus ojos; tu piel el arco y la cuerda; fruto para tus labios el sabor del durazno. Todo es uno del otro lado. Vienes por la vida, regreso de la muerte. Y escribo.

***

Fotografías y texto: Marti Lelis

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