Palabras de un joven escritor, el punto vélico y a soñar (escribir)

ESCRITOS DE LAS CINCO DE LA MAÑANA #144

Palabras de un joven escritor, el punto vélico y a soñar (escribir)

“Toda gran obra literaria está sostenida por una sola palabra, escondida en la primera frase, de la primera imagen que la engendró”  Uriel M. Vidal

Esta frase de un joven amigo escritor, la leí ayer en su muro de Face y de inmediato sucedieron dos cosas: comprobé que Uriel tiene la visión distinta o la visión atenta que se necesita para transitar por la literatura con otras luces (ya me he estado dando cuenta leyendo su novela El tiempo del cocodrilo, la cual recomiendo si no la han leído); la otra, que fue la primera, fue el impulso de escribir algo que vino de los recuerdos. Escribí:

“Me hace pensar en el punto vélico y en una obra escrita con sólo esas palabras que fuera algo así como la realidad segunda de la ficción. Me lo apunto para soñar”.

Y eso debe venir de mis lecturas de ambiente marítimo de Julio Verne (¿tenía ocho años de edad?). El caso es que estaba latente el concepto de “punto vélico”, el cual siempre me ha parecido cosa de magia o de un enigma que tiene que ver con la literatura.

Si estudiaron lo que son los vectores en sus clases de Física, el punto vélico vendría a ser la resultante de las fuerzas que actúan sobre las velas de una embarcación. Eso parece normal. La magia entra cuando te enteras que es algo así como un punto fantasma que no necesariamente está ubicado sobre una de las velas o las cuerdas que las tensan, sino que puede ser un punto en el espacio donde, en apariencia, no hay más que aire. El juego de las fuerzas sobre las velas crea un punto fantasma que concentra el total de las fuerzas ejercidas. Un pequeño cambio de orientación en cualquiera de las velas, así sea la más pequeña, desplaza el punto vélico, mueves algo físico y, como resultado, en otro plano, mueves algo fantasmal. Me parece una metáfora sensacional si la trasladamos a la literatura, al acto de escribir literatura.

Seguro hay muchas leyendas alrededor del punto vélico y fenómenos que suceden en las embarcaciones (aparición de centellas, por ejemplo). Ojalá que nunca desaparezcan los veleros y la magia de fuerzas que ponen en juego con sólo navegar. Ya tienen tarea los que están en las cosas de la navegación real. Y los que estamos en las cosas de la imaginación podemos escribir y leer, trasladando el punto vélico del mar al papel, a esa especie de velero magnífico que son las grandes obras literarias; buscar en ellas esas palabras a las que se refiere Uriel.

***

Para quienes busquen la novela de Uriel, aquí les va un enlace de interés: El tiempo del cocodrilo

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