Oda a la ciudad imaginaria

Oda a la ciudad imaginaria

Marti Lelis

De tanto caminarte las aceras levantando la vista de vez en vez, al paso de una avioneta perezosa que proclama al viento —con altavoces, volantes y boletos de colores— la llegada del circo con sus leones; de tanto andar, gabardina al viento, cabello al aire, recorriendo tus parques en busca de palomas y ardillas, de niños que escarben tus jardines en pos de lombrices para hacerlas pedacitos; de tanto desobedecer los guiños tricolores de tus semáforos y capear los autos que te afean los adoquines con aceite; de tanto saludar con adioses a señoras y a viejitos encorvados que caminan del brazo con la bolsa del pan en una mano, con un paraguas, con una correa donde al otro lado un perro me gruñe; de todo esto y de tus templos, del kiosco y de tus bancas verdes donde tantos años ha que me siento a mirar el agua en las girándulas, me lleno y me vuelvo transparente, ligero y quebradizo, me dejo llevar por un remolino de hojarasca y polvo, y al otro día regreso y te camino las calles y te miro.

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s