Bitácora de Beto Sánchez, 2166

ESCRITOS DE LAS CINCO DE LA MAÑANA #148

Bitácora de Beto Sánchez

Marti Lelis

Tlaxcala de Xicohténcatl. Semana Santa 2166, a 500 años del año

Tercera semana sin alas. La gente sigue bajando de las colinas, en procesión. Las calles persisten porque los sintéticos tienen la directiva de conservarlas. Durante la mañana el día estuvo soleado y las Jacaranda mimosifolias, en el máximo de la floración, sueltan sus cisnes azul-violáceo y su perfume dulce por los restos de la antigua ciudad. Los Fraxinus trifoliata, cargados de hojas a la espera del otoño para el Festival de la Hojarasca, se elevan en el viejo parque como antaño. El dispositivo me da un dato al azar: «en el siglo veinte una turista murió aplastada por una rama enorme desprendida de un Fraxinus por el intenso ventarrón. Alexia Plejvnicov, 30 años. El Fraxinus fue castigado por las autoridades aserrando sus más de 30 metros de altura hasta dejarlo convertido en un muñón de dos metros de diámetro y cinco de altura. Ubicación: al poniente del parque, cerca del edificio que albergaba el Correo de la Federación. Estado actual: vivo, más de treinta metros de altura».

20180328_175950

La ciudad persiste, la tierra de la tortilla de maíz, tal y como reza y muestra la placa de basalto adherida al quiosco. Captura de imagen. Captura de imagen de las fuentes en función. Pensamiento: nunca hubo fronteras que no fueran mentales o líneas dibujadas en los mapas, los límites eran de la mentalidad, de las tribus.

La Teletransportación te hacía desayunar en Tokio y, después de un menú popular, podías estar en las librerías de Madrid, saludar a los amigos de Milán, pasearte por La Plata o Montevideo, o darte una vuelta por las colonias de Marte o Centaury III. Eso con la Teletransportación. Pero yo siempre fui de la vieja escuela del vuelo, de lo corpóreo, de las alas, de los libros y de escribir. Volar por sentir el vértigo, el viento en la cara y la sucesión de los paisajes para llegar al destino, no importaba la molestia de los drones de la Federación. «Aviso del sistema: en sus pensamientos no puede usar la palabra “libro”. Considere esto Advertencia #1. Los drones cuentan con IA. Sea buen ciudadano. Tenemos sus datos. Estamos orgullosos de usted». Pongámoslo así: el acto de disponer signos en sucesión, en la mente o en los dispositivos es legal. El efecto en los descifradores es cuestión que no se puede controlar: el desfile de imágenes, de acciones, interactuando con la interfaz humana provoca reacciones; no le llamemos magia porque puede ser palabra incluida en el Index, y hay unos drones muy locos sueltos por ahí.

drone-ciudad-1

Como buen romántico, tengo mi doble de ensueño y me gusta aparecerme por ahí. Fue por elección que vivo en esta ciudad. En pleno siglo XXII sigo siendo un sentimental. Quizás haya pronto un segundo apagón digital (el del meteorito ya se sabe en qué terminó, hay archivos de eso, por si pudiera resultar de interés). Seguimos aquí. Antiquísimas religiones orientales aún rigen buena parte del comportamiento mundial. Unos pocos conservamos las de las civilizaciones precolombinas, precortesianas, cosas de hechicerías, dirán; cosas del demonio, pero no, no se crean, son del tonal y del nahual (punta de iceberg, si las hay). Sistema económico, sistema social, religiones, cultura y Cultura. Todo eso permanece porque hay seres humanos. Demasiada información. No queremos transmitirle los datos crudos, sino la belleza aterradora de este futuro en particular. Eso porque, como ya lo decía, soy un romántico del XXII.

Pronto será quincena y podré ir a comprar mis alas nuevas. Teletransportarse es un lujo para funcionarios, los jodidos volamos y durante el vuelo buscamos y vemos las maravillas del mundo. Ahora me despediré por un rato, quiero llegar a casa donde hay caracoles en el jardín (sí, caracoles, ¿lo pueden creer?); y muchos libros de los que rescaté de la prohibición, “una pequeña biblioteca”, se podría decir. Dije “libros”, los drones vendrán en cualquier momento, pero ya estoy frente al parque Xicohténcatl y de este lado de la calle, si saltas las rejas de la antigua primaria y vas casi hasta el fondo del edificio en ruinas, está la entrada a los subterráneos de la ciudad. Me marcho, se cortará la señal. Los drones ya están aquí.

***

Marti Lelis / Fragmento de la no-novela en construcción

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s