Tlaxcala, 2 de abril de 2266, a 400 años del año (de la Bitácora de Beto Sánchez)

ESCRITOS DE LAS CINCO DE LA MAÑANA #149

Tlaxcala, 2 de abril de 2266, a 400 años del año

Bitácora de Beto Sánchez

Marti Lelis

20180328_180207En el XXIII la ciudad persiste. Los túneles bajo la ciudad ahora están modernizados. A principios del siglo XX los usaban para escapar de las revueltas religiosas; luego para burlar a los drones del XXII, cuando la prohibición de los libros. Los drones del XXI eran juguetes a control remoto que perdían la señal del operario, se quedaban sin carga en las baterías y chocaban con las paredes. Los del XXII fueron los primeros con inteligencia artificial y algunos se arriesgaban a perseguirte por los subterráneos a pesar de que estaban en franca desventaja ante los humanos bajo tierra. Cuando ampliaron los túneles las cosas cambiaron porque fue construir otra ciudad bajo tierra. “Bienvenido a Tlaxcallan” rezaban los accesos a la ciudad subterránea. Ahí había espacio para el vuelo, podías usar tus alas. Lo malo es que los drones tuvieron libre acceso.

Desde luego hay cosas que no han cambiado, ni cambiarán más adelante. Nos movemos también por los sueños. Sigue existiendo el Index. Hay más cosas de qué hablar, pero no sé si convenga decirlas, cosas cotidianas. No sé si alguien recibirá esta transmisión. En el XXIII, y siguientes, también se hacen cosas absurdas, como esta Bitácora, por ejemplo. ¿Hay alguien del XXI que la lea? Quizás mañana. Seguiremos esperando respuesta.

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Julio 1 de 2017: volaron los primeros drones sobre Tlaxcala.

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En la Tlaxcala de papel, el niño que fui descubrió la pobreza y el Cielito Lindo a los siete años de edad. Año: 1975. La escuela primaria fue la Emiliano Zapata del río (supongo que habría otra no tan cerca del río). Estuve inscrito ahí unos meses para terminar el segundo grado (luego me inscribieron en la Salamanca, la de los túneles). No tuve tiempo de grabar en la memoria a un amigo en particular. Sé que ahí “perdí” en el río un par de zapatos y cogí piojos y fui feliz jugando canicas y pateando pelotas.

Esto es material para las Memorias, lo sé, pero la escritura conserva siempre algo de imperfecto y saltamos de un pensamiento a otro, de un género discursivo a otro, de un tiempo a otro tiempo, del sueño a la vigilia. Clasificar es útil cuando es medio, no fin; cuando pasa esto último al menos debería remarcarse lo humorístico del caso, como hizo Borges, escritor del XX que algunos, en el XXI, afirman (injustamente) que fue un invento de Macedonio (humorada que los habría regocijado a ambos, especulamos).

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Este documento ya es cosa del pasado, del presente, y esperamos que del futuro (cuando alguien lo lea). Las palabras también pueden ser la máquina del tiempo. Seguimos trabajando con la cuestión de la sucesividad. No le llamamos problema porque quizá de ahí viene su magia y no necesariamente debe terminar en el silencio. Se disfruta la búsqueda, el proceso.

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Los gatos tienen hambre. Casi son las siete y afuera está oscuro. Acaricio a mi gatita que ronronea en mis piernas y me mira. Es la Bella; detrás de sus pupilas hay otro mundo que por ahora me resulta inaccesible, pero hay una conexión, un lenguaje sin palabras. Ahí nos hacemos compañía.

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