Encuentro de poesía. Bitácora de BS. Un recuerdo

ESCRITOS DE LAS CINCO DE LA MAÑANA #151

Encuentro de poesía. Bitácora de BS. Un recuerdo.

Marti Lelis

Por la tarde iremos a escuchar poemas. Lo mejor es que será en voz de los autores, es decir, una interpretación posible. Si una persona lee los poemas de un autor, los vuelve otros porque les da su voz, su velocidad propia, el tono, el volumen. Es otra interpretación. Es y no es el mismo poema.

La magia de la literatura reside en esta capacidad de volverse otra en cuanto llega al lector que la recrea al darle su voz y todo lo que lleva en la mente para interpretar el texto: nada menos que una vida. Encuentro solitario de dos solitarios que buscan no estar solos y que, paradójicamente, para no estarlo requieren de la soledad: la de la escritura, la de la lectura. Por eso un encuentro donde se lee poesía (en el sentido amplio de creación literaria), agrega un extra al proceso: más voces, más oídos; la posibilidad incrementada de que unas palabras, una historia, unas imágenes, se vuelvan semillas que germinen en el otro.

***

¿Cómo será el mundo editorial el próximo siglo? ¿Cómo dentro de dos siglos? ¿Cuál será la figura y la actividad del editor? ¿Cómo será la relación con los autores? ¿Y el arte? ¿Y los libros?

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Bitácora de Beto Sánchez

Tlaxcala-Tlaxcallan, 6 de abril de 2166

Transmisión recibida durante el vuelo:

Usted deberá buscar al hombre o mujer indicados. Un viejo no muy viejo que es un niño atrapado en un cuerpo que se ha ido desgastando. Usted está en el siglo XXII, no lo olvide, cuando comenzó la prohibición de los libros. Le escribo de más allá, del futuro que es ahora nuestro tiempo compartido. No se revuelva con paradojas. Lo importante es la búsqueda. Primero encuentre al personaje que le digo; él o ella sabe, pero no sabe que sabe. Usted es Beto Sánchez. Le gustan los libros y volar. No fantasee. Esto no es nada orwelliano, ni bradburyciano (aunque la coincidencia con Fahrenheit 451 le siga pareciendo asombrosa), recuerde lo escrito por Julio Verne. Ya sabe, no lo olvide: “bien despierto, con miedo, con respeto y con absoluta confianza”. Bajo esas cuatro condiciones: busque. Fin de la transmisión.

***

Recuerdo:

Como la mayoría de mis condiscípulos iban descalzos y felices, me zafé los zapatos y sentí la tierra en las plantas, entre los dedos. Les daban risa mis pies blancos. Jugamos canicas, pelota y correteamos; yo, el más lento y divertido. La campana anunció el final del recreo. Los zapatos no estaban. Los pies me ardían y sangraban un poco. No le dije nada a la maestra y ella no se dio cuenta. Nos puso a cantar el Cielito Lindo.

A la salida mi madre debió sorprenderse y regañarme, hablar con la maestra, reclamar. No recuerdo si le dije que los perdí en el río o qué patraña de niño de 7 años que evitó que ella entrara a preguntar a la escuela por mis zapatos.

En el taxi, de regreso a casa, me miraba los pies maltrechos y reía. Quizás le dije que los zapatos se los regalé a un niño que no tenía. No lo recuerdo. Sólo la felicidad.

Ciudad de Tlaxcala. Año: 1975, en la Primaria Emiliano Zapata del río.

[Marti Lelis, Memorias del Medio Siglo, fragmento].

Alas-par-azul

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