Escritos de las cinco de la mañana #156. Lo que dijo Ulises

Escritos de las cinco de la mañana #156

Lo que dijo Ulises

 

Con cada sesión del Diplomado en Literatura Europea Contemporánea (DLEC), estamos confirmando que hay más autores y libros interesantes (y otros no tanto) por leer; confirmamos por enésima vez que la vida no alcanza para tantas lecturas. Si, además, pretendemos estar escribiendo nuestra propia obra literaria, confirmamos el dicho de Onetti de que no hay huellas por seguir (podríamos pasar la vida entera leyendo en busca de algún autor que guiara nuestra modesta tentativa y al final, ante la evidencia, renunciar a seguir escribiendo (por falta de tiempo o por apabullamiento ante las maravillas que otros escriben —ese monstruo contundente que es la búsqueda de originalidad—)).

Onetti-leyendoMejor hacerle caso a Onetti, tumbarse en la cama a leer novelas policiales o novelas sin ficción, escribir cuando te dé la gana, mientras la industria editorial continúa con la literatura de consumo y con la otra que vale la pena leer y para la cual no nos alcanza la vida. Mejor seguir a la Quimera de una escritura sin etiquetas, al margen del fiction y del non-fiction anglosajón, eso que nos gustaría leer y que no encontramos aún.

Y animados por el ejemplo de los románticos de todas las épocas y países, los alemanes en especial (pero ahora con un Dios transfigurado en huidiza gota de mercurio, mínimo espejo para un Teseo inverosímil que quisiera ver a una Medusa rapada a la que aún no alcanza a cortarle la cabeza); animados por el destello de Novalis, o por lo reposado deNovalis un Eichendorff quien perfiló la figura del simple que bien podría ser el programa para una escritura (si nos gustara seguir programas): continuar. Desnudos al pie de la cuesta, inventar cada cual su montaña y el equipamiento con el que se ha de lograr la cumbre para nada, para mirar más de cerca las nubes pasar y el valle en la distancia donde está la casa en donde habitas, apenas un puntito blanco en la lejanía pero que es tu hogar.

—Esta historia ya se contó —dijo Ulises y se hizo amarrar.

***

Marti Lelis / Escritos

Juan-Carlos-Onetti

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