Tlaxcallan no existe

Tlaxcallan no existe

Marti Lelis

Eso dicen o se dice. Para mí, el problema es que, fuera de lo escrito, Tlaxcallan está en el pasado o en el futuro, tan lejano o cercano como quieras. Se mueve en el tiempo para atrás y para adelante. En el presente, en cambio, vive sólo en la conciencia de la gente. Es un territorio delimitado por cosas imaginarias, líneas en un mapa o en la mente.

Me sucede con frecuencia que Tlaxcallan se me desaparece en cuanto llego a casa y cierro tras de mí la puerta de entrada. Antes no. Antes la fe la mantenía ahí afuera; la fe o la costumbre de las cosas dadas. Ocupaba un espacio fijo en mi sentirme en algún lado. Me percaté de que debajo de mis pensamientos mi cabeza estaba todo el tiempo jugando a telescopear y microscopear mi ubicación, de modo que, en segundo plano, veía mi casa en el fraccionamiento y en el fraccionamiento la casa; el fraccionamiento en medio de otros y todos en la colonia; la colonia en la colina y ella entre más colinas; Tlaxcallan al pie de los cerros blancos, que son blancos porque en el Pleistoceno y Holoceno las cenizas de los volcanes se depositaron en los lagos, es decir, Tlaxcallan hace 4600 a 1400 y tantos años estaba bajo el agua, y sobre el agua las algas nacieron, se reprodujeron y murieron pero dejaron sus esqueletos y, puesto que a las dichas algas las bautizaron Diatomeas, por lógica a las rocas blancas que formaron les llamaron diatomitas, y son blancas como la tiza porque son la tiza, como bien saben los que son de Tizatlán (que es una comunidad de Tlaxcallan encajada en las diatomitas); y lo verde, a las rocas les viene de la transformación de las cenizas en arcilla, catalizadas por el agua dulce; tobas y arenas andesíticas de los volcanes nos hablan de un pasado violento que, sin embargo, hizo proliferar la vida —como muestran los fósiles de gasterópodos y plantas vasculares en las rocas de los cerros, delgados estratos de caliza más bien deleznable.

Esa Tlaxcallan lacustre era la del pasado y ya no existe; era la de antes del levantamiento de la corteza que desecó el lago y nos dejó un montón de rocas que ahora son los cerros blancos. En todo esto pienso cuando estoy adentro de una casa o edificio y Tlaxcallan se me va al pasado y no me ocupo de lo que la gente andará haciendo a tales horas en las calles, en el parque, en los templos o en los centros comerciales, todo lo cual se me borra para dejar espacio libre a mi memoria y crear un Tlaxcallan-territorio fantasma donde vivo y no, ése que dicen que no existe, pero, como he tratado de explicar, es algo así como el gato de Schrödinger o cosa del espacio-tiempo que cada quien lleva en la cabeza.

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Tlaxcala state map of Mexico in front of a white background

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