Historia de un cascabel

Fragmento CXIII

Historia de un cascabel

 

cascabel-3El encanto del cascabel radica en su modestia —olla diminuta, occitana en la lengua del trovador—, su cuerpo y su alma son de metal, el sonido es por mor de su dualidad. Entre los de su especie, el cascabel es el más pequeño y, aun así, nunca se jacta de su versatilidad: ora pende del cuello de un gatito, ora del pino de navidad, como puede ser protagonista en una sala de conciertos, agitado por un hombre de frac. El cascabel no siempre duerme bien, pero no es porque lo perturben el gato o los niños, su insomnio se debe al escrúpulo que lleva dentro, pequeño escrupulillo de piedra o metal. No sabe si hará el bien o el mal, si su cascabeleo del día salvó alguna vida o le atrajo la muerte al que lo hizo sonar. Llegada la noche, siente la cosquilla en su corazón de piedra y no sabe refrenar su alegría, duda por momentos y calla, pero él no está hecho para el silencio y vuelve a cantar. Cuando al fin logra dormir, sueña que es un cencerro de una vaca de York, que no es mucho, pero es mejor; luego se aventura más allá del cuello del ganado, vuela hacia el templo de la ciudad donde se cuelga de los maderos de la cúpula mayor: entonces, dueño de sí, se sabe campana y se pone a repicar alegremente hasta que el sonido lo despierta, se descubre sonaja en la mano de un bebé. Nadie dijo que los cascabeles no dudaran, pero lo suyo es sonar.

***

*Nota: leído en voz alta, suena el cascabel.

Marti Lelis / Libro de los fragmentoscascabeles-2

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