Las Camilas

Las Camilas

Marti Lelis

Cuando firmé el certificado de adopción, no se me ocurrió mejor nombre que mi propio nombre. Hace años (ya no los cuento), que estamos juntas.

       Siempre de noche oigo a la gata tirar cosas, se golpea. ¡Gata tonta!, le digo a veces, cuando estoy cansada de levantar el tiradero. La mayor parte del tiempo, la quiero. He forrado de tela las esquinas de los muebles para que no se haga daño. Ya no me quejo como al principio, cuando Camila era pequeña y tenía que buscarla con el bastón por toda la casa. Ya no hacemos eso: hemos aprendido.

        ¡Y su pelo es tan suave! Me gusta cuando la subo a mis piernas, me da su calorcito, me alivia cuando duelen las rodillas. Amo escuchar el run-run con que responde a mis caricias. Nos organizamos, nos hacemos compañía. Amamos las latas de atún, el ruidito que hacen al abrirlas. ¡Qué bien que huele! ¡Hora de comer, Camila!, la llamo, y siento que viene y se frota en mis piernas.

        De tarde en tarde, le pongo la Novena Sinfonía, paramos las orejas; a ella le gusta, maúlla quedito. Somos pareja, nocturnas las dos en esta vida de amorosas tinieblas.

***

Marti Lelis / Libro de los microrrelatos

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