Historias de una minificción 3

Fragmento CCXVIII

3

Zapatillas rojas

Marti Lelis

Paseando por la red, la minificción pequeñita se encontró con otra ya mayor, en plena edad, calzada en un vestido diminuto y rojo, muy cortito, quien de inmediato le dijo:

       —¡Qué linda nena! ¡Zapatos rojos de charol! Yo tengo zapatillas rojas. Míralas. —Y con una mano en la cadera, mientras acariciaba su vestido brillante y entallado, entrecerrando los ojos, señaló hacia abajo—. ¿Ya viste? Son bonitas como tus zapatitos; y mira los tacones como agujas —dijo a tiempo de morderse el índice— nunca me las quito, pase lo que pase.

       —Son hermosas —dijo la pequeña.

       —Sí, nena —dijo la otra—. Pero hacen falta piernas como las mías, largas, firmes, así de torneadas. Mira —dijo, adelantando la pierna metida en la media negra, el muslo pleno y la pantorrilla en su punto.

        —Cuando sea grande, tendré zapatillas rojas de tacón.

        —Sí, linda, seguro que sí, ya habrá tiempo. Yo misma te regalaré unas. Pero por ahora debes irte: me tengo que ver con un hombre y, en fin, esto lo verás cuando sea tiempo.

       Se tomaron por un instante de las manos. La mayor comenzó a alejarse; mecía las caderas suavemente y se perdió al girar en una esquina. La minificción pequeñita se miró los zapatitos rojos de charol, toqueteó sus piernas y suspiró. ¡Todo con palabras! ¡Había tanto por aprender!

* * *

Marti Lelis / Libro de los fragmentos

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