Sobre la silla del escritor

Fragmento CCXXIII

Sobre la silla del escritor

Marti Lelis

Gran parte del tiempo está calientita pues lo tiene encima a él o a ella; y, cuando no, tiene un gato acomedido y dormilón.

       De madera modesta, de plástico popular o sofisticada de metal, con más de una palanca y tornillos niveladores, la silla del escritor es parte de su biografía y de su carrera loca por las letras. La de madera: con cuánto amor le compramos un sarape de Chiautempan o de Saltillo (que viene a ser casi lo mismo) y lo usamos de cálido asiento. A la de plástico hay que revisarla: no se le vayan a combar las patas en medio de un soneto. ¡Ah, pero la de metal y cuero sintético! Con qué gusto escribimos girando en ella nuestros cuentos, las novelas; o alcanzamos, sin ponernos de pie, rodando, el estante del librero.

       Este cuadrúpedo de palo será famoso en las fotografías de la solapa de nuestros libros. Ahí la veremos, nuestra silla de escritor con nosotros a cuestas, estoica y callada involución de los regios tronos de otros tiempos.

***

Marti Lelis / Libro de los fragmentos

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