De sirenas, musas y memoria

Fragmento CCXXIV

De sirenas, musas y memoria

Marti Lelis

Que las Musas al principio son Sirenas, lo viene a demostrar el caso de los jóvenes poetas que, arrobados por el canto de las mitológicas criaturas, comienzan su carrera loca detrás del otro monstruo espantable de la Fama.

Con la venia del padre Cronos, el joven termina por encontrar a la verdadera Musa, pálida deidad con flores coronada que murmulla otros cantos más apacibles, y no mortales, a la orilla del arroyo manso donde languidece entre suspiros el novel vate.

Uno, ya poeta viejo, ha cambiado a la Musa por la mujer madura y persistente de la Memoria. Disfrazada con los lujos inconscientes de toda su experiencia, ya no sólo canta a los gritos o por lo bajo (según se la requiera), sino que cuenta historias y saberes de la leve enciclopedia de nuestra vida perpleja ante nuestro contemplar atónito del Universo.

Le rendimos culto, pues, a la fiel deidad de nuestras letras: la Memoria.

***

Marti Lelis / Libro de los fragmentos

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