Limosna

Fragmento CCXXIX

Limosna

Marti Lelis

—Dios te mira todo el tiempo —decía la mendiga en la calle estirando la mano; y cuando alguien le daba una moneda, agregaba—: Y tú lo sientes todo el tiempo.

       Pero insistías en darle a Dios una forma humana y en decirle loca a la gente que ya lo había superado. Eras el Dios venido a menos que repartía monedas en las calles, olvidado por siempre de cómo habías entrado al azar en ese cuerpo. Siempre eran “los otros” los que deberían hacer algo. Tu fe resultaba infinita, era la fe en que los engranes seguirían funcionando y en el dos por dos son cuatro. Descubrías mundos mirando bajo el microscopio tu propia mano.

***

Marti Lelis / Libro de los fragmentos

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