Historias de una Minificción – 9. Maduración

Fragmento CCLVII

Historias de una Minificción – 9

Maduración

Marti Lelis

La Minificción Pequeñita ha crecido. Llevaba en los genes la posibilidad de lo mutante, de lo proteico, un espíritu libre y aventurero.

Los zapatitos rojos de charol los ha cambiado por botas altas del mismo color. Dejó el jardín de la infancia y ha salido a recorrer mundo. Cuando quiere, traspone el límite de las tres páginas y salta la verja de los géneros. Se deja ver en mitad de una novela o de un ensayo, sabotea aforismos con escenas de magos centenarios, planta semillas de poemas en las páginas de los escribidores sorprendidos por el insólito florecimiento que les hace temblar la mano con que esgrimen las tijeras podadoras.

Parca, lacónica, sabe ir al grano o florecer barroca; aprendió de Penélope y las Moiras a tejer destinos quiméricos para los humanos ávidos de ficciones y poemas. Por donde pasa, deja redes como Aracné  en donde van a caer felices los incautos.

Seductora, la Minificción Pequeñita ha devenido mujer madura, y son más los que la aman que los que la odian. Sabe dar mimos y bofetadas. Se compadece de quien la desprecia y vuelve siempre a renovarse en su jardín originario.

***

Marti Lelis / Libro de los fragmentos

2 comentarios sobre “Historias de una Minificción – 9. Maduración

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