Ulises / Minicuento

Fragmento CCLXXX

Ulises

Marti Lelis

—Cuando era chico tenía un primo que se llamaba Ulises, Benítez —dijo el hombre que se abanicaba con el sombrero.

—¿Ulises? ¿Cómo el de la historia ésa que nos contaste el otro día, Martínez? —dijo el otro que estaba quieto sobre la banca de concreto, moviéndose lo menos posible para no sudar tanto.

—Sí, como el de esa historia —dice el primero—, pero esto que te cuento es verdad. Cazábamos lagartijas a pedrada limpia, sin resortera.

—¿Estás seguro de que el autobús llegará a tiempo? —interrumpe el que no quiere sudar tanto. A lo lejos ve volar zopilotes y, a un lado de la parada, quieta sobre una piedra, mira a la lagartija que vio el del sombrero.

—Ya vendrá el autobús. Te decía, una vez vimos una lagartija en el tronco de un árbol. Así que tiramos las piedras, uno después del otro, casi al mismo tiempo.

—¿Y le dieron?

—Le dimos. Pega mi piedra y encima de ella, una tras de otra, aunque no lo creas, la de Ulises. ¡Pobre lagartija, quedó hecha puré! —dice el del sombrero y se queda callado un momento—. Fue la última que cazamos juntos. Ulises se fue al otro lado.

Entonces aparece en el horizonte el puntito que debe ser el camión.

—Ahí viene —confirma el otro y se pone de pie.

El autobús frena y levanta una nube de polvo. Se abre la puerta y, al que baja, el del sombrero le grita “¡Ulises!”, y los dos se le acercan y lo abrazan.

***

Marti Lelis / Libro de los fragmentos

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