Metonimia / Marti Lelis

Metonimia

Demasiado pronto para definir la poesía, recién miro las ramas en dendritas de una roca vieja traída de la montaña. No hacía falta ir tan lejos. Se me escapa la palabra: no es metáfora ni símil, muy parca para ser alegoría. En la edad provecta, renegar de las etiquetas que fijan. En el juego de palabras se respira el aire fugitivo. Pararse en medio de la calle, otear la plaza, los jardines, buscar en lo urbano y en el dormitorio, bibliotecas para el poema futuro en la humedad viscosa de un caracol o en el papel amarillento de tus primeros libros. No hay heroísmo ni fórmulas secretas, el poeta es vaga figura, dragones en las nubes, rostros en la caja de herramientas, pertinaz pareidolia para mejor estar solo como araña en una esquina, que soñara lenguas de mariposas en mecanismos oxidados de relojería. Se comienza joven con la poesía, útil para el amor y la añoranza. Quienes la abandonan, trapo viejo; quienes la visitan, flor de aniversario, reiterado lamento; quienes, muy pocos, la llevan noche y día, en el café de la mañana o directora de orquesta en sueños plácidos o pesadillas. He leído mis poetas. La palabra era metonimia.

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Marti Lelis / Materia dispersa

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