El armario

El armario

Marti Lelis

La única vela que les quedaba se consumía más allá de la mitad. La tormenta los había dejado atrapados en la cabaña. Afuera los pinos silbaban al compás del viento y la llovizna porfiaba en el techo de madera. No tenían siquiera el consuelo de la luna y ninguno sentía el impulso de hablar. Por tercera vez levantaron la vista y descubrieron en sus ojos la cobardía repetida. No se trataba de hacerle al héroe en semejante situación. Se miraron sin rencor, sin reproches, hermanados en la firme decisión de no abrir el armario por ningún motivo. Era muy tarde ya cuando uno de ellos logró apartarse de la enfermiza contemplación de la puerta, se puso de pie. Los otros dos contuvieron el aliento, aterrados por un segundo antes que dijera: “Será mejor preparar café”. Tomaron el brebaje frío y sin azúcar, a grandes sorbos. La azucarera había quedado en el armario y la vela comenzaba a parpadear.

***

Marti Lelis / Del libro A propósito de San Juan y otras miniaturas (2016)

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